En su reciente mensaje a la Nación estadounidense, el presidente Barack Obama hizo notar los cambios que se han operado en el mundo y la necesidad que tiene de enfrentarlos apoyándose en la ciencia y la tecnología.

Las fábricas de acero que alguna vez funcionaban con 1000 trabajadores ahora necesitan sólo 100; y las empresas que antes estaban localizadas en pequeñas regiones hoy establecen tiendas, emplean trabajadores, y venden sus productos donde hay una conexión a Internet.

China e India han empezado a educar a sus hijos con mayor énfasis en matemáticas y ciencias; y están invirtiendo más en investigación y nuevas tecnologías. La más grande institución de investigación solar privada y la computadora más rápida del mundo ahora están en China.

Por su parte, en esta competencia, Estados Unidos no está desprovisto; cuenta con el mayor número de empresas exitosas, de patentes concedidas a los inventores y empresarios,  las mejores universidades del mundo, y el mayor número de estudiantes extranjeros.

Estados Unidos ha invertido en científicos e inventores de vanguardia. Con ello sembró las semillas para la Internet, e hizo posibles los chips de computadoras y el GPS. Obama quiere intensificar esa política: demandará al Congreso un presupuesto para invertir en investigación biomédica, tecnologías de la información y, sobre todo, en tecnologías de energía limpias. Promete financiar a los equipos con las mejores mentes, si esos se concentran en los problemas más difíciles de energía limpia. Informó que en el Instituto Tecnológico de California se está desarrollando tecnologías para convertir la luz del sol y el agua en combustible para vehículos; y en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge se usa supercomputadoras para obtener mucho más potencia de las instalaciones nucleares.

Obama está decidido a invertir en investigación sobre biocombustible, para romper la dependencia del petróleo y convertir en el año 2015 a Estados Unidos en el primer país con un millón de vehículos eléctricos. Asimismo, la meta para el año 2035 es que el 80% de la electricidad de Estados Unidos provenga de fuentes de energía limpia o menos contaminante (eólica, solar, energía nuclear, carbón limpio y gas natural).

Pensando en el futuro, Obama quiere ganar la carrera de la educación. Prevé que, en los diez próximos años, cerca de la mitad de los nuevos empleos demandará estudios superiores. Le preocupa que,  con respecto a la calidad de la educación en matemáticas y ciencia, Estados Unidos esté a la zaga de muchas otras naciones. Ante ello, demanda reconocer y celebrar a los ganadores de ferias de ciencias y no sólo a los ganadores de Super Bowl; y que el éxito no sea función de la fama o de relaciones públicas, sino fruto del trabajo duro y disciplinado. En ese sentido, ha establecido un concurso de colegios, para otorgar recursos a los que muestren los mejores planes de enseñanza.

En Corea del Sur, los profesores son reconocidos como “constructores de la Nación”. Obama quiere que en Estados Unidos también se respete a los profesores. Y para los próximos diez años dice que Estados Unidos necesita 100 000 nuevos profesores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Respecto a los estudiantes extranjeros, Obama dijo: “tan pronto como obtienen grados avanzados, los reenviamos de vuelta a casa, para que compitan contra nosotros. No tiene sentido”. Ante ello ha decidido trabajar con republicanos y demócratas para “dejar de expulsar a la gente talentosa, responsable del personal joven que puede hacer funcionar nuestros laboratorios de investigación, emprender nuevos negocios, y enriquecer aún más a esta nación”.

Como vemos, para que Estados Unidos se restablezca de las dificultades, el presidente Obama recurrirá a la ciencia, la tecnología y la innovación. Para ello ha trazado un plan estratégico que involucra a todos los niveles educativos, las empresas, las universidades y las instituciones de investigación. Dada la probada influencia de la ciencia y la tecnología en el progreso de las naciones, es muy probable que el Congreso apruebe la demanda de recursos del presidente Obama. De lo contrario, Estados Unidos no podrá recuperarse durablemente de su actual  crisis, y menos será capaz de retomar el indiscutible liderazgo que mantuvo la segunda mitad del siglo XX.

Modesto Montoya